Noche 49:
La reina Abriza protege en su
palacio a Scharkán, príncipe musulmán muy destructivo, sin saber este último de
su verdadera identidad. Sus esclavas le cantan melodías hermosas que hacen que
él se sienta maravillado, y a su vez el rey bebe hasta embriagarse. Luego de
varios días, llegan al palacio de Abriza
algunos guerreros del rey Hardobios en busca de Scharcán para matarlo, pero
la reina lo protege diciendo en un comienzo que no está en su casa, para luego proponer a Patricio Massura, líder
de los guerreros que peleen uno a uno con Scharcán y no todos contra él al
mismo tiempo; y si el primero es vencido que siga el segundo hasta que Scharcán
sea derrotado.
Noche 50
Scharkán finalmente derrotó a
ochenta de sus adversarios, siendo cien ellos
en total, los veinte restantes huyeron antes que preferir la muerte. Al término
del combate, la reina besó al musulmán demostrándole amor puro. Luego le reveló
su identidad diciéndole que era la reina Abriza, hija del rey griego Hardobios
Y que tenía por enemiga inexorable a la
la nodriza de su padre. Entonces, la reina le pide que se vayan lejos
para evitar desgracias pues son perseguidos por su propia familia, y que parta
primero él para Bagdad, para luego encontrarse de nuevo los dos más adelante.
Sharkán le responde que no puede hacerlo pues su padre Omar Al-Nemán
lo ha mandado para matar al rey Hardobios, pues el rey Afridonios de Constantinia le ha pedido su ayuda luego de que tu padre
le confiscara un barco con muchas riquezas.
En seguida la reina le dice que la verdad es otra: una embarcación en la
que iba la hija de afridonios fue robada y apoderada por unos guerreros
europeos, para después esa misma embarcación debido a una fuerte tormenta
atracó en nuestras costas; entonces los soldados de mi padre se apoderaron de
todos sus tripulantes y sus riquezas, escogiendo a las mujeres más hermosas, y
para desconsuelo una de ellas era Safía, hija del rey Afridonios, la cual fue
dada como regalo a tu padre el rey Omar Al-Nemán. Fue entonces cuando
afridonios supo el estado de su hija y en venganza le hizo creer a tu progenitor que
mi padre le había confiscado un buque lleno de riquezas, para después pedirles ayuda para atacarlo, y luego hacerte una emboscada y
matarte junto con tus soldados.
Scharkán se va para Bagdad y en el
camino se reúne con cien soldados suyos y se enfrenta con unos guerreros
cristianos extraordinarios, los cuales
toman a veinte de los suyos como rehenes. Finalmente, estos guerreros
extraordinarios eran todos mujeres y liderados
por Abriza; terminan uniéndose como un
solo grupo para dirigirse a Bagdad.
Noche 51
Scharcán y la reina llegaron a
Bagdad y el rey Omar Al-Nemán la miraba con ojos de deseo; también Sharcán quedó molesto
con su padre por ese deseo que sentía por la reina y porque supo que había otro
hermano, gemelo de de Nozhatú, ambos hijos de Safía, hija del rey
Afridonios. El rey Omar pudo satisfacer
sus deseos carnales, y en una noche de copas con la reina, la durmió con un
narcótico, y cuando estuvo profunda, le quitó su virginidad, dejándola
embarazada. Cuando esta se dio cuenta, no
permitió que nadie la visitara en su cuarto. Mientras tanto, Sharcán
había sido mandado por su padre a realizar labores lejos de casa. Pasó el tiempo y ya estaba a punto de
dar a luz y es en este momento que la
reina con ayuda de su criada y el negro Moroso, uno de los esclavos más fuertes
del rey decide huir en búsqueda de su
padre y de su madre, pues consideraba que todo lo que le había pasado era un
castigo del destino por alejarse de su familia. Abriza, el negro y su criada se
escaparon en dos caballos y dos burros de carga. En el camino la reina tuvo
fuertes dolores y el negro aprovechó para intentar abusar de las dos mujeres.
Noche 52
La reina Abriza se rehusó a ser
violada por el negro horripilante, en la contienda el negro le enterró su
espada, dejándola muerta, y luego huyó. El unigénito pudo sobrevivir en un difícil parto. En ese preciso instante llegó su padre con todo el ejército de
Kaissaria, pero ya era tarde. La criada de la reina le contó todo lo
sucedido en Bagdad y los problemas que había tenido con el rey Omar Al-Nemán. Juró pues la mujer del rey
de kaissaria vengar el nombre de Abriza.
Noche 53
Por consejo de la reina, Hardobios
mandó llamar a las mujeres más bellas y a los sabios para que las educaran con
el único fin de usarlas para castigar a su enemigo.
Por otra parte, Sharcán regresó después de tanto tiempo y al
darse cuenta de que ya no estaba Abriza se sintió desfallecer. No deseo estar
en el palacio y le pidió a su padre que lo
ordenara gobernador de alguna ciudad suya, el rey le dio la ciudad de Damasco y
Scharcán se sintió complacido; allí la gente lo recibió con trompetas y
cánticos. Para entonces sus hermanos por
parte de padre ya tenían 14 años. Daul'makán, el varón fue educado en la fe de
Alah y quiso asistir a la ciudad de la
Meca, pero su padre no lo autorizó pues lo consideraba muy menor para dejarlo
ir solo. Era tanto el amor hacía Alah que se escapó junto con su hermana
Nozhatú. Fueron entonces a la Meca y de
paso a Jerusalén, pero se les acabaron las provisiones y el dinero, ademán
Daul'makán se enfermó al límite de poder perder la vida. Cuando se recuperó, su
hermana fue en busca de dinero para poder alimentarse, jamás volvió. Su hermano
luego de dos días de espera quiso buscarla en el mercado de la ciudad. Allí
esperó sin energías, moribundo tirado en la calle la gente le daba limosna y le
pudo socorrer para que un camellero lo
llevara al hospital de Damasco. El camellero obró de mal manera y lo dejó cerca
de un hamman o baño público árabe en las afueras de la Jerusalén.
Noche 54
Al amanecer los dueños del hamman lo ayudaron y protegieron para que estuviese mejor de
salud. Los dueños del lugar eran una pareja que creía fielmente en Alah, lo tuvieron en su casa hasta que Daul'makán
estuvo totalmente recuperado. El chico les pidió que lo ayudaran a llegar a
Damasco y les contó que se había alejado de su hermana. Entonces estas grandes
personas quisieron acompañarlo hasta aquella ciudad y para poder pagar los gastos vendieron el hamman.
Noche 55
Cuando todo esto sucedía, Nozhatú
había salido en busca de dinero para alimentar a su hermano, pero un malvado
beduino la engañó para complacer sus deseos carnales, pero al ver que ella era
toda una doncella con gran educación y buenos modales, pensaba venderla a un
mercader millonario.
Noche 56
Entonces el beduino la llevó a
Damasco, donde se la ofreció a un mercader y este la pensaba ofrecer al rey
Omar, pues era él muy conocido por sus deseos de la carne y sobre todo cuando
eran hermosas y vírgenes.
Noche 57
El beduino vendió a Nozhatú al
mercader por una cifra muy alta, al darse cuenta que la ganancia fue jugosa,
quiso entonces ir y buscar a su hermano
Daul'makán a Jerusalén sin poder encontrarlo.
Noche 58
El mercader le dio la mejor comida,
el mejor vestido y le compró las mejores joyas; con la única intención de
exhibirla ante el gobernador Sharcán de Damasco, para que este le ayudase con
el rey Omar. Entonces, el mercader le preguntó a su esclava: conoces al rey
Omar. Ella le respondió diciéndole que sí, que había sido criada junto con su hija,
había sido educada y formada estrictamente y pulcramente en el palacio. Luego
Nozhatú le sugirió a su amo que le dejase escribir una carta en la que le
hablara ella directamente al rey y así más fácil sería su bienvenida en el
castillo. La joven escribió en verso una hermosa carta que el mercader guardó
con gran precaución.
Noche 59
El mercader adornó a la princesa
con joyas extraordinarias, rubíes, oro,
perlas y esmeraldas, sin
escatimar el menor detalle de presuntuosidad; aquella joven era tan bella, que
todos la miraban sin parpadear admirando su hermosura. El mercader la presentó
ante Sharcán y a este le encantó, sin saber que era ella su propia hermana,
pues jamás la había visto desde su nacimiento. El príncipe pagó lo que valía,
más las joyas y más un dinero extra al mercader por la gentileza de llevársela,
y decidió quedarse con ella.
Noche 60
Sharcán hizo firmar un contrato en
el que figuraba que se casaba con ella, luego le pidió a la doncella que le
hablase de cualquier cosa para demostrar que era una mujer bien educada y que
su hablar era de envidiar. La princesa se dirigió a él diciéndole que le iba a
comentar acerca de las tres puertas. Le habló pues de la primera, el arte de
saber conducirse. Le dijo que el objeto
de la vida era desarrollarse con fervor, y que el fervor solo se logra con una
vida activa animada por la pasión, y esta vida activa se gana por medio de los cuatro grandes caminos de la humanidad:
el gobierno, el comercio, la agricultura y los oficios. Entonces le habló acerca
del camino del gobierno.
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