Mi vida desde otra perspectiva
La razón de mi existir es como la de muchos otros que no debieron nacer, pues la circunstancia de su no planificación marcaron la trayectoria nuestras vidas. mi recuerdo más lejano parece un collage de fotografías mal recortadas en las que las imágenes se superponen para representar a un niño aproximadamente de cinco años con el que jugaba en su casa la cual era poco luminosa; tenía unas escalinatas en su interior, pero las imágenes mentales no me muestran a dónde van. Es increíble cómo llegó este recuerdo a mi mente: un día mientras miraba un álbum familiar, me cautivé con cuatro fotografías en las que yo soy muy distinto al que soy hoy, con un rostro angelical, con la cabeza rapada y un pequeño pañal. Permanezco allí junto al niño del collage que está con una piyama color verde y su cabello largo era negro intenso.
Si el niño tenía cinco años, creo que yo tendría tres años de edad, pero la verdad es incierta. No sé si las imágenes superpuestas a manera de collage sean del todo verdaderas, pero ya no se pueden borrar, pues pareciera estuviesen pegadas con "colbón" , sí, con colbón para madera, este era el que utilizaba mi papá en su taller de ebanistería.
Una de mis hazañas memorables que parecieran fuesen repetidas a diario en aquella época infantil; sucedían a dos casas de la mía. allí estaba un viejo, y lo sé porque aparece en el collage con el cabello plateado y la piel cuarteada como suelo de Atacama, sentado en su mecedora ubicada en la parte de afuera de su casa, la que tenía un árbol de poca altura y estaba separada por un muro de unos veinte centímetros pues a mi poca edad podía yo saltarla junto con el amigo que aparece en las imágenes mal recortadas cuando nos robábamos un par de los frutos verdes ácidos para luego huir con el temor de haber robado un banco. Mi amigo con el que jugaba y robaba limones se queda ahí en las fotografías, para ser recordado cada vez que llega a mi mente sin poder siquiera recordar su nombre.
Pero los recuerdos no quedan aquí, llegan velozmente como balas que vienen y van como si estuviera en un combate, donde Uribe representando a las AUC le dispara a civiles indefensos. El colbón de madera que me recuerda al taller de ebanistería al que tenía que ir hasta cinco veces a la semana por por tres mil miserable pesos para los gastos de transporte para asistir al colegio.
¡qué triste era tener que mendigar unos pesitos!
¡qué triste era tener que mendigar unos pesitos!
RECORTES INTERMEDIOS
Y la brisa refrescó el paisaje justo cuando ella con su cabello dorado y sus ojos esmeralda cruzaba la calle. Ella decoró el entorno perfectamente como planta ornamental, en cambio, quedé yo estático, subido en aquel árbol de guayaba y con la bolsa llena de estos frutos con los que elaboran los bocadillos veleños, sin oportunidad de moverme.
fue en ese tiempo una damita hermosa, con su piel brillante y un silencio en la clase de segundo grado, y yo con una timidez absoluta, incapaz de mirarla, o de mirarme en esos ojos tan brillantes y traslucidos que parecían espejos. Tan solo teníamos como 8 años y solitariamente me sentía por primera vez enamorado. Todo era confuso, me daba nervios el tan solo verla, me asustaba demasiado cuando ella pasaba por mi lado, me sentía morir cuando se me caía el lápiz y ella lo recogía para mí, me atemorizaba tocarle siquiera la mano. Y para contarles algo extra, sepan ustedes que , desde mi enamoramiento, nunca le volví a dirigir ni el saludo. Tan solo el enviaba chocolatinas Jet con sus amigas, luego me enteraba que nunca las recibía, y sus amigas mensajeras terminaban disfrutando de mis obsequios. Tal vez se molestaba, tal vez yo le disgustaba, y eso que ni siquiera me escuchaba , ni siquiera yo le hablaba.
Entonces, sucedió el punto de quiebre, lo trágico; un día, su padre, mientras yo jugaba mi juego favorito,el fútbol, me llamó y me dijo: no molestes a mi hijita, no intentes regalarle nada, no la mires. yo con cara de asustado respondí: sí señor. Aquella situación me alejó de mi amada, jamás volví a mirarla, ni siquiera a enviarle chocolatinas con sus amigas.
PRIMEROS RECORTES
Como mis recuerdos son recortes en un collage, y se interpretan en desorden, ha llegado uno que cuenta la historia de mi primer día de clase. Salimos de la casa, mi mamá y yo. Caminamos por aquellas cuadras pobres hasta llegar a la escuelita Fundesan. Afuera las mamás esperaban con sus hijitos que se abriera el portón para entregar a sus pequeños angelitos a unas desconocidas maestras. llegó la hora, el portón se abrió y yo con lonchera en mano y un bolso nuevo colgado a la espalda me sentía feliz corriendo por aquel pasillo extenso que se dirigía hasta el salón de Kinder. Mi mami me dejó correr libre como el viento, me dejó en las manos de mi profesora Aidé. Allí, algunos niños reían, otros esperaban asustados y callados, y unos pocos lloraban, siendo este último el caso de Miller, un niñito del cual me hice amigo con el transcurrir del tiempo; él lloraba tras la puerta d
cerrada del salón, dándole puntapiés y golpeándola con su lonchera. Lloró y lloró Miller hasta que más no pudo. La maestra lo arrulló y el pequeñín se quedó completamente dormido.
RECORTES FINALES
Ahora permanezco inmóvil, sentado en esta silla vieja, escribiendo esta breve historia, en la que no se cuenta ni el 10% de mi vida. Estas letras solo narran fragmentos de mi pasado y a partir de este momento contarán algo de mi presente reciente. Desde de mi primer día de clase, en aquella vieja escuelita, han pasado casi 19 años, convirtiéndome en un ser anómalo, solitario, diferente, sentado en esta silla vieja, simplemente para cumplir una tarea de la universidad. Hagamos un alto aquí; ¿Universidad? esta palabra me da asco, pues el entorno "Universitario" se queda escrito en el papel, la universalidad no existe en este lugar de edificios y libros, no se acepta la diferencia, no se escucha al pobre, no se escucha a la minoría. Allí todos debemos que ajustarnos a las reglas sin medida, a aquellas que nos alejan del éxito. No más discurso rebelde, me remito a permanecer en silencio, en este rincón, pero al menos puedo expresarme libremente y plasmar mis ideas en este blog que solo será leído por Mi profesor y algunos compañeros; finalmente solo es un blog del olvido. Fui un niño feliz en mi primer día de escuela, soy un infeliz, queriendo volver a ser ese niño.
THE END
Y la brisa refrescó el paisaje justo cuando ella con su cabello dorado y sus ojos esmeralda cruzaba la calle. Ella decoró el entorno perfectamente como planta ornamental, en cambio, quedé yo estático, subido en aquel árbol de guayaba y con la bolsa llena de estos frutos con los que elaboran los bocadillos veleños, sin oportunidad de moverme.
fue en ese tiempo una damita hermosa, con su piel brillante y un silencio en la clase de segundo grado, y yo con una timidez absoluta, incapaz de mirarla, o de mirarme en esos ojos tan brillantes y traslucidos que parecían espejos. Tan solo teníamos como 8 años y solitariamente me sentía por primera vez enamorado. Todo era confuso, me daba nervios el tan solo verla, me asustaba demasiado cuando ella pasaba por mi lado, me sentía morir cuando se me caía el lápiz y ella lo recogía para mí, me atemorizaba tocarle siquiera la mano. Y para contarles algo extra, sepan ustedes que , desde mi enamoramiento, nunca le volví a dirigir ni el saludo. Tan solo el enviaba chocolatinas Jet con sus amigas, luego me enteraba que nunca las recibía, y sus amigas mensajeras terminaban disfrutando de mis obsequios. Tal vez se molestaba, tal vez yo le disgustaba, y eso que ni siquiera me escuchaba , ni siquiera yo le hablaba.
Entonces, sucedió el punto de quiebre, lo trágico; un día, su padre, mientras yo jugaba mi juego favorito,el fútbol, me llamó y me dijo: no molestes a mi hijita, no intentes regalarle nada, no la mires. yo con cara de asustado respondí: sí señor. Aquella situación me alejó de mi amada, jamás volví a mirarla, ni siquiera a enviarle chocolatinas con sus amigas.
PRIMEROS RECORTES
Como mis recuerdos son recortes en un collage, y se interpretan en desorden, ha llegado uno que cuenta la historia de mi primer día de clase. Salimos de la casa, mi mamá y yo. Caminamos por aquellas cuadras pobres hasta llegar a la escuelita Fundesan. Afuera las mamás esperaban con sus hijitos que se abriera el portón para entregar a sus pequeños angelitos a unas desconocidas maestras. llegó la hora, el portón se abrió y yo con lonchera en mano y un bolso nuevo colgado a la espalda me sentía feliz corriendo por aquel pasillo extenso que se dirigía hasta el salón de Kinder. Mi mami me dejó correr libre como el viento, me dejó en las manos de mi profesora Aidé. Allí, algunos niños reían, otros esperaban asustados y callados, y unos pocos lloraban, siendo este último el caso de Miller, un niñito del cual me hice amigo con el transcurrir del tiempo; él lloraba tras la puerta d
cerrada del salón, dándole puntapiés y golpeándola con su lonchera. Lloró y lloró Miller hasta que más no pudo. La maestra lo arrulló y el pequeñín se quedó completamente dormido.
RECORTES FINALES
Ahora permanezco inmóvil, sentado en esta silla vieja, escribiendo esta breve historia, en la que no se cuenta ni el 10% de mi vida. Estas letras solo narran fragmentos de mi pasado y a partir de este momento contarán algo de mi presente reciente. Desde de mi primer día de clase, en aquella vieja escuelita, han pasado casi 19 años, convirtiéndome en un ser anómalo, solitario, diferente, sentado en esta silla vieja, simplemente para cumplir una tarea de la universidad. Hagamos un alto aquí; ¿Universidad? esta palabra me da asco, pues el entorno "Universitario" se queda escrito en el papel, la universalidad no existe en este lugar de edificios y libros, no se acepta la diferencia, no se escucha al pobre, no se escucha a la minoría. Allí todos debemos que ajustarnos a las reglas sin medida, a aquellas que nos alejan del éxito. No más discurso rebelde, me remito a permanecer en silencio, en este rincón, pero al menos puedo expresarme libremente y plasmar mis ideas en este blog que solo será leído por Mi profesor y algunos compañeros; finalmente solo es un blog del olvido. Fui un niño feliz en mi primer día de escuela, soy un infeliz, queriendo volver a ser ese niño.
THE END

tan solo es el comienzo de una historia que no ha tenido fin.
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